sábado, 25 de julio de 2009

ADD.icción


El primer paso es reconocerlo…

Y en confesión propia ella reconoció que era adicta a él, a su mirada, la misma que la desnudaba a placer sin permiso, la misma que espiaba cada que podía su escote, y que jugaba sin recato con sus sentidos. Nada podía detener ya sus pensamientos cerro los ojos, y siguió reconociendo: Adicta a su aroma, que la moría y resucitaba en milésimas de segundo, el aroma que provocaba orgasmos mentales cada ves que él ocupaba en sueños su cama…

Y siguió aceptando su adicción: Adicta a la magia que sus manos creaban cada vez que rozaban su cuerpo, cada vez que le ofrecía caricias silenciosas, caricias oscuras, que empañaban los vidrios de la ventana…

y le faltaba mencionar que era adicta a tenerlo dentro de ella, a reclamarlo suyo con gemidos, a empaparse uno al otro con sudor, y ver la fuerza con la que su mano sujetaba la sabana blanca de su cama, cuando lo había hecho alcanzar el cielo… si! Era tan adicta a él… tan adicta al al al… amor.

Reconocerlo la dejo sin aliento, y más aún su imaginación, que esa noche lo había dibujado al lado izquierdo de su cama en tercera dimensión, pudo acariciar su torso, pudo ponerle un destino a sus manos… se entrego a sus ganas, porque esa noche el hombre de sus sueños, estaba en su cama, tan real como los besos sedientos que se daban.


La solución… ya la pondrán luego.


1 comentario:

Jebus dijo...

Ella lo aceptó y él la miró, misterioso y tramando su próximo asalto, la observó fijamente y ella se quedo quieta sin comprender, ni siquiera notó que su mano ya había llegado a su rodilla y se deslizaba lento por su muslo. El le sonrió y con los ojos abrió sus labios. Después del primer beso no pudo dejar de amarla con las manos...y el amanecer llegó pero la agenda ya estaba planeada desde hace mucho antes